Un agujero negro es una región del espacio con una cantidad de masa concentrada tan grande que no existe la posibilidad de que algún objeto cercano escape a su atracción gravitacional. Ni si quiera la luz.
¿Qué pasaría si una persona se para sobre la superficie de un planeta y lanza una piedra hacia arriba?
Esta subirá durante un tiempo y la atracción que sufre hacia el planeta, debido a la gravedad, hará que caiga. Pero si se lanza con una velocidad suficientemente grande, conocida como velocidad de escape, continuará subiendo y alejándose del planeta por siempre.
El valor de la velocidad de escape depende de la gravedad y de la masa del planeta. Si tiene mucha masa, su gravedad es muy fuerte y la velocidad de escape será enorme.
Un agujero negro corresponde entonces a una concentración de tanta masa en una región tan pequeña, que hace que la velocidad de escape sea mayor a la de la luz.
Incluso, si se enciende una linterna apuntando de manera vertical, el haz de luz será afectado por la gravedad y no podrá escapar. La idea de los agujeros negros no es reciente.
Las primeras nociones surgen en el siglo XVIII, pero la Relatividad General de Einstein, en 1915, hizo que empezaran a tomarse en serio.
En los 70, Hawking tomó como base estos estudios y logró una descripción de la evolución de los agujeros negros desde la física cuántica.
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